Esta escultura representa a una diablesa, personaje femenino que forma parte de las comparsas de la Diablada. A diferencia del Diablo Mayor, la diablesa incorpora un lenguaje visual más ornamental, en el que predominan los colores intensos, el movimiento del vestido y la riqueza de los detalles.
El amplio faldón multicolor, enriquecido con encajes, bordados y aplicaciones brillantes, reproduce el carácter festivo de los trajes utilizados durante la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Los cuernos rojos simbolizan la identidad del personaje dentro de la danza, mientras que el elaborado peinado y la expresión del rostro le confieren un carácter teatral que evoca la espectacularidad de las comparsas que recorren las calles de Puno cada mes de febrero.