Este retablo ayacuchano representa una escena profundamente arraigada en la vida andina: la cosecha del maíz, alimento sagrado y eje fundamental de la economía, la alimentación y la cosmovisión de los Andes desde tiempos prehispánicos.
En su interior, dos campesinos participan en una costumbre tradicional vinculada a la cosecha, evocando los rituales de agradecimiento a la Pachamama por los frutos recibidos. El maíz, considerado símbolo de abundancia, fertilidad y continuidad de la vida, ha sido históricamente celebrado mediante cantos, música y movimientos rituales que refuerzan el espíritu comunitario del trabajo agrícola. Esta escena transmite armonía, esfuerzo compartido y respeto por la tierra.
El retablo está confeccionado en una caja de madera, decorada cuidadosamente a mano con motivos florales policromados, que representan la naturaleza en su máxima expresión: flores, crecimiento y renovación. En el interior, los personajes han sido modelados artesanalmente con una pasta tradicional a base de harina de maíz, técnica característica del arte retablista ayacuchano, y pintados completamente a mano, lo que convierte cada pieza en una obra única.
Ideal como objeto decorativo, pieza de colección o regalo con identidad cultural, este retablo es más que una artesanía: es una historia viva del Ande peruano.